Por Gladys Trujillo
La pelea entre Orlando Salido y Miguel García pintaba para ser una gran contienda, con gran despliegue de fuerza e intercambio de golpes.
De inicio, Orlando no mostró una estrategia fija. Realizó lo que hace mucho no hace: buscar al rival. Generalmente tiene la guardia muy ceñida y después contesta los golpes del contrincante, una vez que notó los huecos en su guardia. Esta vez no fue así.
Por su parte Miguel mostró gran rapidez, sin ser demasiado agresivo pero asestando los golpes justos en los lugares donde infligió daño al sonorense.
Orlando cayó cuatro veces. Dos en el primer round, una en el segundo y otra en el cuarto episodio. La última caída fue más un resbalón debido a la humedad del piso sumada al golpe que recibió en la cara que por el golpe en sí. A pesar de que la pelea de Miguel fue pulcra y acertada, tampoco hizo gala de un boxeo agresivo. Hizo el trabajo necesario para llevar la delantera en las tarjetas de los jueces.
Orlando tuvo la cara abotagada la mayor parte de la pelea, el ojo derecho estaba demasiado inflamado. El daño fue tal que a la hora de lanzar los golpes, se notaba que no percibía la profundidad, dado que no conectaba sus impactos en el cuerpo de Miguel.
La historia se volvió dramática cuando, debido a un cabezazo accidental, Orlando Salido le desvió la nariz a Miguel García. La pelea se detuvo momentáneamente ante la imposibilidad de determinar a ciencia cierta cuál debía ser el proceder ante tal situación, dado que si Miguel era incapaz de continuar debido a la lesión, el panorama más lógico y próximo era que Salido retuviera el título pluma.
Sin embargo, el réferi optó por recurrir a las tarjetas de los jueces para determinar así, que el ganador y nuevo campeón pluma de la OMB, es Miguel García, de Oxnard, California.